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martes, 16 de abril de 2013

Siento que no soy lo que me gustaría ser. ¿Qué puedo hacer al respecto?


 Desde pequeños, se nos enseña a estimar las cosas; es decir, a ponerle un valor. De ahí que quizá un objeto sea de gran importancia para una persona e insignificante por completo para otra. Esto que hacemos con los objetos también lo hacemos con las personas y, por tanto, con nosotros mismos. 

Cuando hablamos de ponernos un valor, nos referimos a la autoestima. La autoestima es una construcción simbólica que, como toda construcción  necesita obreros y materiales. Los obreros de esta construcción son esas personas significativas para tu vida: Tu papá, tu mamá, un hermano o hermana, tus amigos, etc. Es posible que estas personas favorezcan o no la construcción. 

Sus palabras, sus afectos, sus muestras de interés por ti son materiales para construir tu autoestima. Entonces, ¿que sucede cuando los obreros y los materiales no fueron los mejores? El resultado es una mala construcción del valor al que nos apropiamos. 

Los que se sienten carentes de valor, amor y aceptación pueden esconder en su interior una mala construcción de su autoestima. ¿Que puedes hacer con esto? Primero, debes aceptar que nada puede afectar el hecho de que Dios te ama y te escogió desde el vientre de tu madre. Aun cuando todos te hayan abandonado, aun cuando hayas vivido situaciones de abuso, aun cuando hayas recibido palabras hirientes y cada una de estas situaciones hayan afectado tu autoestima haciéndote sentir despreciable  abandonado, no reconocido o no aceptado, Dios nunca te abandono y Él quiere que reconozcas que siempre ha sido fiel contigo, que te ama y te valora. Solo Él tiene la última palabra acerca de cuánto vales, pues es tu creador. Reconócelo y disfruta de una vida abundante. Así que, acéptate y valórate. !Eres importante para Dios!

Promesa Clave:
1 Pedro 2:9
 

Dios Es AMOR

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor... Y nosotros hemos crecido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1 Juan 4:8,16

martes, 5 de febrero de 2013

Fui víctima de un abuso, pero no sé qué hacer para deshacerme de esos recuerdos. ¿Qué hago?

Algunos dicen que el tiempo borra todas las heridas, pero eso es una gran mentira. Lo que está escindido surgirá cuando menos lo esperemos. Muchas personas llevan las marcas del abuso físico, emocional o sentimental, así que viven perseguidas por los recuerdos de estas dolorosas experiencias que han escondido con mucho cuidado.

Es importante saber que todo lo que nos toca vivir deja marcas que van formando nuestra manera de ser, y de estas marcas surgirán muchas de nuestras conductas. Sin embargo, esto no significa que debamos dejar que el pasado nos condicione para siempre. Podemos enfrentarlo y salir vencedores.

Sin duda, los niños no tienen la fuerza física ni la madurez para escapar del abuso, mucho menos tienen el poder de detenerlo. Los niños también están indefensos porque desde que nacen se les dice que deben obedecer y respetar a los mayores. Entonces, ¿Que sucede cuando estos mayores son personajes siniestros que causan abuso y dolor? Esto produce un gran desconcierto en la mente del niño que lo paraliza y confunde. Si sufriste un abuso !lo primero que debes entender es que no eres culpable de lo sucedido!.

No contabas con las armas necesarias para defenderte. Así que necesitas saber que no mereciste vivir esa situación y que no fue tu culpa. Lo bueno es que Dios puede sanar las heridas del pasado. Él puede sanarte de las heridas que provocó cualquier tipo de abuso y enseñarte a vivir orgulloso de ti mismo.

Este es un proceso largo, pero de seguro te llevará a la victoria porque no hay marca que no pueda eliminar la mano sanadora de Dios. Hoy puedes hablar con Él de lo que pasó. La oración es un recurso indispensable para que cada herida del pasado cicatrice y se borre para siempre.

Promesa Clave: El sana a los quebrantados de corazón,Y venda sus heridas. Salmo 147:3

domingo, 3 de febrero de 2013

¿Por qué me siento abandonado?

Si te has sentido abandonado en algún momento de tu vida, sabes que es una experiencia emocional traumática. Algunos viven abandonados por causa de la muerte de sus padres o porque no tienen algún familiar cercano que los pueda auxiliar o ayudar. 

Sin embargo, Dios promete que los recogerá y los cuidará. Otros se sienten abandonados, a pesar de que tienen familiares o conocidos cerca, debido a fracasos, circunstancias adversas, enfermedades, etc. Cuando 2 Corintios 4:9 nos dice << derribados, pero no destruidos>>, esto significa que se reconoce la realidad al vencerla con actitud positiva, se supera la crisis y, sobre todo, se confía en Dios. 

En Juan 14:16, Jesucristo les dijo a sus discípulos que nunca los abandonaría y que les enviaría el <<Consolador>>, El Espíritu Santo, para que estuvieran con ellos. Por lo tanto, no importan las circunstancias, como el peligro, la persecución, ni siquiera la muerte, pues su presencia sobrenatural llenaría sus almas de una paz poderosa que eliminaría todos los efectos del mal y fortalecería todo su ser.

En 2 Timoteo 4:17, el apóstol Pablo testifica que en tiempos difíciles de cárcel y persecución, el Señor estuvo a su lado, le dio fuerzas, aunque muchos le abandonaron, y se mantuvo firme bajo la presencia del Señor. También Moisés pidió la presencia de Dios y esta fue la respuesta: <<Mi presencia irá contigo, y te daré descanso>>.

¡Dios sí cumple sus promesas!

Promesa Clave: perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. 2 Corintios 4:9